| Cuatro modelos limitados a quince piezas cada uno, impulsados por el Calibre de Manufactura 2460 G4/2, que favorece una libertad artística excepcional. |
Vacheron Constantin abre un nuevo capítulo en su colección de relojes Métiers d’Art Homenaje a las grandes civilizaciones. Nacida de la colaboración con el Museo del Louvre, en 2022 se presentó la primera serie de relojes.
Prosiguiendo por este camino, la Maison presenta ahora cuatro nuevos relojes que reflejan su espíritu de exploración cultural. En estrecha colaboración con los directores del Museo, la Maison seleccionó grandes obras del Departamento de Antigüedades para celebrar el Egipto de los faraones, el Imperio asirio, la Antigua Grecia y el Imperio romano.
Los cuatro nuevos relojes Métiers d’Art Homenaje a las grandes civilizaciones rinden tributo a las obras maestras antiguas del Louvre, así como a las artes decorativas asociadas, con un interés constante por la exactitud y la autenticidad históricas.
De acuerdo con los responsables de los departamentos de Louvre, para reproducir las obras originales se tuvieron en cuenta los materiales utilizados en la época, es decir, piedras del mismo origen y calidad.
Los oficios decorativos destacados en estas piezas reflejan el compromiso permanente de Vacheron Constantin con la preservación y la aplicación de habilidades tradicionales como la glíptica, el micromosaico, el grabado, el esmaltado, la marquetería, la doradura y la pintura en miniatura.
BUSTO DE AKENATÓN – IMPERIO NUEVO DE EGIPTO (1.500 – 1.000 A.C.)



Descubierto en el siglo XIX en Amarna, el busto de Akenatón que se conserva en el Museo del Louvre es fragmentario. Originalmente formaba parte de un grupo de pilares erigidos durante los primeros años del reinado del faraón en un edificio construido al este del templo de Karnak.
El soberano está representado luciendo una larga barba postiza ceremonial y sosteniendo los dos cetros reales, de los cuales solo quedan las asas.
Tallada en arenisca, la estatua del faraón sorprende por su rostro alargado y casi abstracto, con ojos rasgados, labios carnosos y un mentón puntiagudo. Esta androginia aparente refleja la revolución religiosa y artística iniciada por Akenatón.
LAMASSU DE SARGÓN II – IMPERIO NEOASIRIO (934 – 609 A.C.)



De escala monumental, las figuras aladas con cabeza humana del palacio de Jorsabad se encuentran entre los tesoros más impresionantes del Departamento de Antigüedades Orientales del Louvre. Estos Lamassus de cinco metros de altura —con forma de toro, águila y hombre— vigilaban las puertas del palacio y la ciudad de Sargón II, el rey de Asiria, en lo que ahora es el norte de Irak.
ATENEA DE VELLETRI – GRECIA ANTIGUA (480 – 323 A.C.)



La majestuosa Palas de Velletri, conservada en el Louvre, encarna el poder y la sabiduría marcial de la diosa patrona de Atenas. Descubierta en el año 1797 cerca de Velletri, al sur de Roma, esta estatua de mármol de más de tres metros de altura es una copia romana de un original griego esculpido alrededor del 430 a. C. por Cresilas, un contemporáneo de Fidias que también realizó un célebre retrato de Pericles.
TÍBER DEL ISEUM CAMPENSE – IMPERIO ROMANO (27 A.C. – 476 D.C.)



Descubierta en Roma en 1512 en el emplazamiento de un santuario dedicado a los dioses egipcios Isis y Serapis, la imponente escultura de mármol del dios del río Tíber, de 1,76 metros de altura, representa al anciano dios del río con barba, reclinado sobre un lecho de piedra y sosteniendo una cornucopia que rebosa de frutas y espigas de grano. A su lado, la loba amamanta a Rómulo y Remo, lo que evoca el mito fundacional de Roma. Monumental y alegórica, la estatua del Tíber celebra la leyenda sobre los orígenes de la ciudad.


