MYO: el nuevo hand roll bar que piensa en japonés y come en español

Este nuevo handroll, que se suma a la tendencia internacional de los hand roll bars aportando una mirada propia, recupera la barra como espacio de encuentro y pone sobre ella una propuesta que une lo mejor de Japón y la esencia mediterránea. 

En la calle García de Paredes 63 ha abierto MYO, un hand roll bar que traslada la técnica japonesa del temaki al espíritu social de la barra mediterránea. Un lugar donde se come con las manos, se conversa a fuego lento y se redescubre el placer de lo sencillo.

La barra como escenario

Los hand roll bars llevan tiempo marcando tendencia en Los Ángeles, Nueva York o París. En Madrid, MYO recoge esa idea global y la reinterpreta con acento local: aquí la barra no solo es el lugar donde se come, sino el centro de la experiencia.
Diseñada por el estudio Plutarco, combina materiales industriales, reflejos metálicos y luces que se transforman con el paso de las horas. Es un espacio que vibra, cambia, se adapta al ritmo de la ciudad.

De día, la barra es un punto de encuentro rápido y funcional. Los hand rolls se preparan al momento frente al comensal y se sirven junto a recetas que mezclan técnica japonesa y sabor mediterráneo. Por la noche, el ambiente muta: la luz baja, la música sube y entra en escena la coctelería. El formato no cambia —todo sigue sucediendo en la barra—, pero la energía es otra: más social, más nocturna, más Madrid.

MYO

Comer con las manos

La propuesta gastronómica, firmada por Álvar Fernández, antiguo sous chef de Ugo Chan, es un ejercicio de equilibrio entre tradición japonesa y esencia española. En los entrantes, el cocido madrileño se convierte en sopa miso; los soba se reinterpretan en versión carbonara; y los sashimis apuestan por la pureza absoluta del producto.

Los hand rolls son el corazón de MYO. Cada uno cuenta una historia:

  • Atún con tomate y regañás, un guiño al recetario andaluz.
  • Ensaladilla de huevo con huevas de trucha, cremosa y sorprendente.
  • Lubina con grasa de vaca, intensa y sofisticada.
  • Ebi furai al ajillo, un crujiente con acento castizo.

Todo está pensado para comerse con las manos, recién hecho, con esa naturalidad que solo da lo que se disfruta sin ceremonia.

Coctelería en grifo y espíritu libre

La carta líquida lleva la firma de Dragon Experience Factory, el laboratorio creativo de Diego Cabrera. Una selección de cócteles prebatch servidos en grifo —sake al pomelo, Matcha Mule, o un gin tonic reinterpretado— que se pueden disfrutar como aperitivo o en la sobremesa. La idea es clara: eliminar lo superfluo y centrarse en la experiencia.

Una historia compartida

Detrás del proyecto están Markel Azurmendi, Pedro García y Álvaro Laca, tres socios unidos por una pasión común: la gastronomía. Tras cuatro años de trabajo, MYO materializa una idea que les rondaba desde hace tiempo: crear un lugar donde comer fuera tan espontáneo y natural como compartir una conversación.

Markel, graduado en ADE por la Universidad de Deusto y fundador del club de golf indoor H0 Golfhouse, da aquí su primer paso en la restauración. MYO es, en cierto modo, la extensión natural de su forma de entender los espacios sociales: lugares donde la experiencia es tan importante como el producto.

Japón en la barra, Madrid en el alma

MYO no es un restaurante japonés. Tampoco una barra española. Es una síntesis de ambas culturas: la precisión y el respeto por la técnica del Japón más contemporáneo, combinados con la calidez y la informalidad de una barra mediterránea.

En un Madrid donde lo gastronómico se ha convertido en una forma de lenguaje, MYO propone una nueva manera de hablarlo: con las manos, sin prisa y con sabor.

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