Marco Flores trae un espectáculo que reinterpreta lo clásico y lo sacro
Tierra Virgen es un espacio idealizado que bebe de las formas más puras del flamenco: cante, guitarra y baile. También se nutre de elementos fundamentales en el origen de este arte, como el folclore, lo popular y la influencia iberoamericana. Se aleja de las tendencias impuestas por la vanguardia y la modernidad, apostando por una interpretación más libre y sin corsés estilísticos.
Este nuevo espectáculo de Marco Flores se presentó en el Festival de Jerez, en el Teatro Villamarta. Su propuesta busca acercar lo lejano, dar color a la emoción y conectar con la memoria a través del baile, el cante y la guitarra.
El poder de la tradición en el flamenco
El espectáculo arranca con una frase que lo define: «Todo lo cría la tierra», interpretada con la voz impresionante de Chelo Pantoja. Desde ahí, se inicia un viaje donde lo clásico y lo ancestral cobran nueva vida.
Según Alberto Morate, crítico de Todoliteratura, Tierra Virgen permite conectar con las raíces del flamenco a través de interpretaciones que aportan profundidad, creatividad y emoción. Ana García, de Teatro Madrid, destaca cómo este montaje logra fusionar el sentimiento y la entrega con una visión contemporánea de lo clásico.
Junto a Chelo Pantoja, artista invitada, Marco Flores estará acompañado por la música de José Tomás y la coordinación coreográfica de Patricia Ruz. Juntos, emprenden un viaje silencioso y profundo que se apoya en un repertorio que combina lo sólido, lo etéreo, lo culto y lo festero.
Un homenaje a lo sagrado y lo popular
En palabras del propio Marco Flores, Tierra Virgen no responde a modas, sino que busca inspirarse en las formas clásicas del flamenco, con una mirada renovada. El espectáculo se mueve entre lo sacro y lo tradicional, reinterpretando ritos y creencias que revelan la universalidad de todas las culturas.
«¿Por qué alejarse de aquello que nos nutre?», se pregunta el bailaor. Para él, el origen es siempre el mismo, y el flamenco forma parte de esa raíz sin ser superior ni inferior a otras manifestaciones. Es un arte valioso por sí mismo.
Un espacio para la reflexión y la emoción
Flores describe Tierra Virgen como un territorio que ya ha sido habitado, pero que no pertenece a nadie. Es un lugar donde se puede pausar, meditar y reinterpretar las tradiciones. En este espectáculo, el flamenco clásico se funde con lo popular, lo sacro y lo iberoamericano, dando lugar a un lenguaje libre y sin limitaciones.
El flamenco, según Flores, es un arte sin fronteras. Tiene la capacidad de mezclarse con otras formas de expresión, desdibujando límites y creando nuevas conexiones con otros estilos y territorios. Esta versatilidad le otorga una riqueza única, que permite múltiples lecturas y enfoques.
Conectar con el origen a través del arte
El universo de Tierra Virgen encuentra en lo popular, lo sagrado y lo iberoamericano su inspiración más profunda. Flores recuerda las coplas y sonidos del campo que lo han acompañado desde siempre, y que ahora rescata en su propuesta.
Para el bailaor, estas expresiones han estado ligadas al flamenco desde su nacimiento. A través de la música y el baile, el pasado se evoca de forma más sensorial que racional. «El primer impulso es emocional, pero lo racional llega después. Esa es la verdadera fuerza del arte«, asegura.
Un regreso especial al Festival de Jerez
Este nuevo espectáculo marca un momento importante en la carrera de Marco Flores. El Festival de Jerez no es solo un escenario más para él, sino un lugar con una gran carga simbólica en su trayectoria. «Aquí empecé como alumno, luego como parte de compañías y más tarde con mis propios trabajos. Es un espacio que me ha marcado profundamente«, confiesa.

Tierra Virgen también propone una pausa en el ritmo acelerado del presente. Es una invitación a la contemplación, la escucha y el disfrute sin prisas. «Vivimos en un mundo lleno de estímulos y velocidad. Este espectáculo se saborea lentamente, como un respiro en el camino donde priman la emoción y la sensibilidad».
Ayer 5 de marzo, el público del Festival de Jerez ha podido experimentar esta propuesta única, donde el flamenco vuelve a sus raíces para proyectarse con fuerza en el presente.


