Con una inversión de 24 millones de euros y bajo la dirección de la prestigiosa consultora Somos Design, este santuario de cincuenta habitaciones en Cala Santandria redefine el concepto de exclusividad integrada en el Mediterráneo más virgen.
Existe un magnetismo silencioso en Menorca, un pulso pausado que la distingue del resto del archipiélago balear. Es el lujo de la desconexión, de los días que se miden por los matices del azul del agua y de los vientos que traen aromas a pino y sal. En este escenario de belleza indómita y elegancia natural, irrumpe esta temporada estival Rivelian Grand Menorca, un establecimiento que nace no solo para ofrecer un refugio de alta gama, sino para transformar la manera en la que experimentamos el coleccionismo de momentos en la isla más bucólica del Mediterráneo.
Ubicado estratégicamente en Cala Santandria —un idílico enclave al oeste de la isla, célebre por sus aguas transparentes que evocan una piscina natural y un ambiente de autenticidad casi sagrada—, el hotel representa un hito arquitectónico y estratégico
Lejos de la opulencia ruidosa o el aislamiento que a menudo proponen los complejos de gran tamaño, Rivelian Grand Menorca abraza una filosofía de integración absoluta. La premisa es tan poética como sofisticada: proponer una exclusividad que no aísla el destino, sino que lo aproxima al huésped a través de una experiencia sensorial completa. «Es el lugar para reconectar dentro de la isla más bucólica de todo el Mediterráneo», evoca Javier Pérez, director general de Somos Design, perfilando un oasis diseñado para acercar la esencia menorquina desde todos los sentidos, donde la brisa marina dialoga fluidamente con los espacios interiores.
El alma del complejo se materializa en una exquisita colección de cincuenta habitaciones de diseño contemporáneo, concebidas como templos de privacidad y luz. Divididas en cuatro categorías selectas, el verdadero epítome del bienestar se descubre en las estancias Swim Up —con acceso directo a una lámina de agua cristalina— y en las sofisticadas Junior Suite Private Pool, que elevan la intimidad a su máxima expresión con piscinas de uso estrictamente privado. Cada rincón es el resultado de un meticuloso proceso de desarrollo de tres años junto a DesignHouses y firmas de renombre: el prestigioso estudio Archidom ha insuflado una estética funcional y chic a las áreas principales y gastronómicas, mientras que el santuario de bienestar, compuesto por un sofisticado spa y un gimnasio de última generación, lleva la firma inconfundible de Thomas Wellness.
La experiencia culmina en Santandria Bay, la propuesta gastronómica del hotel, donde el recetario mediterráneo se entrelaza con sutiles e inteligentes toques asiáticos, creando un viaje paladar a paladar que reverencia el producto local bajo una mirada cosmopolita. A tan solo tres kilómetros del histórico puerto de Ciutadella y a cuarenta del aeropuerto de Mahón, Rivelian Grand Menorca se alza no solo como un nuevo punto de encuentro en el mapa del viaje contemporáneo, sino como el testimonio vivo de que el verdadero lujo actual reside en el equilibrio perfecto entre la sofisticación del diseño y la pureza indomable de la naturaleza.


