De las pantallas a las pirámides: cómo despertar la curiosidad de los adolescentes por la historia

  • La vuelta al cole vuelve a poner sobre la mesa el reto de despertar la curiosidad de los adolescentes en un contexto marcado por pantallas, redes sociales y estímulos constantes.
  • Convertir la historia en una experiencia y permitir que los jóvenes exploren, pregunten y descubran puede transformar su relación con el conocimiento.
  • Antonio Cabanas lleva esta filosofía a una forma de viajar a Egipto exclusiva y personalizada, con alojamientos de alta gama, experiencias privadas y acceso privilegiado a algunos de los escenarios más extraordinarios del país.

Madrid, 2 de septiembre de 2026. Con la vuelta al cole regresan los horarios, los deberes y las obligaciones académicas, pero también un reto para muchas familias: cómo despertar la curiosidad de los adolescentes en un entorno en el que las pantallas, las redes sociales y los estímulos constantes compiten por su atención.

En este contexto, quizá una de las claves no esté tanto en conseguir que estudien más, sino en encontrar nuevas maneras de despertar su interés. Y pocas disciplinas ofrecen tantas posibilidades como la historia cuando deja de ser algo que aparece únicamente en un libro y se convierte en algo que puede verse, recorrerse y experimentarse.

«La historia no debería limitarse a lo que aparece en un libro. Hay que conseguir que el joven quiera saber qué ocurrió después, quiénes eran esas personas y cómo era realmente aquel mundo», explica Antonio Cabanas, escritor y uno de los grandes conocedores de la civilización del Antiguo Egipto, país que lleva más de tres décadas recorriendo y estudiando.

Egipto es, en este sentido, un escenario excepcional. Las pirámides, los templos, las tumbas, los jeroglíficos, los faraones o los grandes relatos de la mitología adquieren otra dimensión cuando el adolescente puede situarse frente a ellos y empezar a hacerse preguntas: quién los construyó, cómo vivían sus protagonistas, qué significaban aquellos símbolos o qué historias se esconden detrás de cada monumento.

Pero hay una diferencia entre contarle a un adolescente que una civilización tiene miles de años de historia y ponerle delante de aquello que acaba de estudiar. Es ahí donde una experiencia privada y cuidadosamente diseñada puede cambiar por completo la manera de descubrir un destino.

Esta es precisamente la filosofía que Cabanas traslada a sus propuestas de viaje a Egipto para familias. No existe una ruta predeterminada que todos deban seguir. Cada recorrido se construye de manera personalizada, teniendo en cuenta los intereses de la familia y creando una experiencia a medida en la que el conocimiento, la cultura y la historia se convierten en protagonistas.

El viaje puede incluir alojamientos de alta gama, navegación privada por el Nilo, experiencias exclusivas y acceso privilegiado a espacios de especial relevancia histórica, además de escenarios vinculados a algunos de los lugares que han inspirado sus novelas. Todo ello acompañado por Cabanas, cuya relación de más de treinta años con Egipto permite descubrir el país desde una perspectiva difícil de encontrar en un viaje convencional.

Porque aquí el lujo no consiste únicamente en dormir en los mejores hoteles o desplazarse con el máximo confort. El verdadero privilegio está en disponer de tiempo, privacidad y acceso para descubrir Egipto de una manera que no está al alcance de cualquier viajero. Entrar en determinados espacios, conocer lugares desde una perspectiva reservada a muy pocos, detenerse donde otros simplemente pasan y contar con una mirada experta capaz de explicar lo que se tiene delante convierten el viaje en algo mucho más excepcional.

La propuesta de El Mondo Travel, desarrollada junto a Cabanas, parte precisamente de esa idea: no ofrecer unas vacaciones familiares de lujo al uso, sino una experiencia única, concebida alrededor de cada familia y de la manera en la que quiere descubrir Egipto.

En el caso de los adolescentes, además, el valor va más allá del propio destino. Compartir un descubrimiento, hacerse preguntas frente a un templo, intentar descifrar un jeroglífico o escuchar una historia en el mismo lugar en el que ocurrió puede generar conversaciones y aprendizajes que continúan mucho después de regresar a casa.

Porque despertar la curiosidad de un adolescente no siempre consiste en conseguir que deje de mirar una pantalla. A veces consiste en mostrarle algo tan extraordinario que quiera levantar la mirada.

Y quizá ahí esté el verdadero lujo de viajar: no verlo todo, sino tener la posibilidad de descubrir aquello que muy pocos llegan a ver.

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