En el olimpo de la navegación de lujo, pocas embarcaciones poseen el pedigrí artístico e histórico del ‘Mata Mua’, el emblemático motovelero de la Baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza, conocida popularmente como Tita Cervera. Esta joya flotante, que ha sido el escenario de las vacaciones estivales de la coleccionista de arte y su familia durante décadas, se ha abierto al selecto mercado del charter náutico, ofreciendo una experiencia inigualable a un precio base que arranca en los 50.000 euros a la semana, una cifra que se eleva significativamente, pudiendo duplicarse o más, durante la temporada alta del Mediterráneo. Alquilar el ‘Mata Mua’ no es solo pagar por un yate; es comprar una semana de inmersión en la historia de la alta sociedad y el arte español.
El propio nombre del barco, ‘Mata Mua’, que en maorí significa «Érase una vez», es una declaración de intenciones. Bautizado en honor al cuadro homónimo de Paul Gauguin, una de las obras cumbres de la colección de la Baronesa, el yate se concibe como un homenaje flotante a la belleza, el arte y el sentido de la libertad. El buque, originalmente conocido como JASALI, fue construido por el astillero Scheepswerf Friesland y entregado en 1993. Se trata de un imponente motovelero aparejado en ketch (dos mástiles) con unas líneas clásicas que le otorgan una distinción atemporal. Con 38,5 metros de eslora (alrededor de 126 pies) y un robusto casco de acero, su diseño exterior es obra de Diana Yacht Design, mientras que sus interiores fueron concebidos por el holandés Lemmer, asegurando un equilibrio perfecto entre solidez en el mar y suntuosidad en la habitabilidad.

El lujo a bordo del ‘Mata Mua’ se manifiesta en cada detalle, diseñado para garantizar el máximo confort para un número reducido y selecto de invitados. El yate está configurado para alojar cómodamente hasta ocho o nueve huéspedes en sus cuatro elegantes suites. El diseño de las cabinas prioriza el espacio y la privacidad, incluyendo una suite principal con cama queen size y vestidor, una suite VIP y dos cabinas adicionales, a menudo con la versatilidad de incluir camas individuales o pullman. Cada cabina dispone de su propio baño privado, garantizando la máxima autonomía para los viajeros. Los interiores, frecuentemente reformados, la última vez de manera notable en 2017, reflejan el gusto personal de Tita Cervera, con una decoración que incorpora colorido y, según reportan los medios, incluso referencias a su colección pictórica, creando un ambiente cálido y personal, alejado de la frialdad de algunos superyates modernos.
Más allá de los camarotes, el ‘Mata Mua’ funciona como una mansión flotante de primer nivel. Sus dos amplios salones ofrecen zonas diferenciadas para la relajación y el entretenimiento, perfectas para cenas formales o tertulias privadas. Pensando en el bienestar, los huéspedes tienen acceso a un pequeño gimnasio y a un jacuzzi en cubierta, ideal para disfrutar de las vistas del atardecer. En el exterior, el motovelero cuenta con una amplia cubierta de teca con zonas de solárium equipadas con tumbonas y sombrillas, además de un comedor al aire libre donde se sirven exquisitas creaciones gastronómicas. La experiencia se complementa con una plataforma de baño que facilita el acceso directo al mar y una amplia selección de juguetes acuáticos y auxiliares (tenders).

El factor decisivo en la experiencia de charter es la tripulación. El precio del alquiler incluye los servicios de un equipo de seis profesionales, incluido el capitán, que operan con discreción y eficiencia para anticiparse a las necesidades de los huéspedes. Su mantenimiento, con costes mensuales que rondan los 39.000 euros, explica en parte el elevado precio semanal y asegura que la nave opere con los estándares más exigentes. Con una potencia proporcionada por un motor MAN Marine Diesel de 900 CV, el yate puede alcanzar una velocidad de crucero de 10 nudos y cuenta con una autonomía formidable, gracias a sus depósitos de combustible de casi 20.000 litros. Frecuentemente anclado en las Islas Baleares, el ‘Mata Mua’ no es solo un barco de alquiler, sino un vehículo para acceder a un estilo de vida de privacidad absoluta, convirtiéndose en el refugio perfecto para las personalidades con alto poder adquisitivo que buscan evadir el bullicio de los resorts y disfrutar del mar con una distinción cargada de leyenda.


